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miércoles, 30 de julio de 2014

Llámalo por su nombre

Lo primero que tienes que enseñarle al perro es su nombre. Este paso es muy importante y necesario, ya que de esta forma captarás la atención de tu perro solo con llamarle. Es alucinante comprobar como cuando dices el nombre de tu perro se gira y te mira fijamente esperando que le des una instrucción. 
  
Enseñándole su nombre:
El proceso es muy simple. Consiste en llamar a tu perro, marcar la acción y premiarlo. En un sitio tranquilo llámalo por su nombre cuando no te esté mirando. Asegúrate de que no haya más que medio metro entre vosotros. En el momento que te mire y justo entonces marca la acción. Puede hacerse exclamando “¡Bien!” 



Asegúrate de premiar la acción. Nada funciona mejor que unos premios o chucherías para perros. El tamaño de la chuchería depende del tamaño del perro. Normalmente un trocito pequeño es suficiente. Después de que tu perro esté respondiendo cada vez, puedes aumentar el nivel de distracción. Por ejemplo, que pase alguien de la familia al lado del perro justo cuando lo llamas. 

No utilices el nombre de tu perro todo el tiempo o se convertirá en redundante. Si lo usas y te mira, siempre debe ser procedido por algún premio. Además, el nombre de tu perro nunca debe ser usado para algo negativo. La tendencia es llamar al perro si ha hecho algo malo. Si Blaky muerde el cojín, el dueño exclama “¡Blaky!” y le arranca el cojín, el perro pensará que algo malo procede su nombre y no le hará caso cuando lo llame. ¿Por qué hacerlo si su nombre significa que algo malo va a suceder? Lo único que el perro necesita saber es que cuando dices esa palabra—su nombre—y él te mira, suceden cosas maravillosas. 




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